Indice:
Cepeda de la Mora [+info sep2008]
Monumentos [+info sep2008]
La cueva del Maragato
Sociedades y Asociaciones [+info sep2008]
Peñas [+info sep2008]
Heráldica de Cepeda

 

Érase una vez un pueblo irreductible perdido en la sierra de Gredos, lleno de piornos y moras y cacas de vacas y casas de granito. La gente parecía feliz en la tranquilidad de la sierra...

 

 

 

Cepeda de la Mora [volver arriba]

El origen de Cepeda de la Mora es reciente desde el punto de vista histórico, pues, es coincidente con los finales del periodo denominado de “Repoblación Tardía”, en los albores del siglo XIV y su conclusión a mediados del XV.

En ese tiempo, como consecuencia de una profunda crisis agrícola, se produjo la necesidad de tierras de labor (terrazgo), que supuso un corrimiento de población desde los territorios llanos del norte, tanto del obispado, como de otras comarcas castellanas, hacia los espacios serranos vacantes en la Sierra de Ávila, estribaciones de Gredos, o en espacios interpoblacionales libres existentes en los valles Amblés y Corneja.

La primera noticia de Cepeda aparece a finales del siglo XIV, sobre un adehesamiento, en la tras-sierra de Villatoro, denominado “La Mora”, nombre que recibían los pastizales después de ser quemados.

Este adehesamiento surge para proteger los pastos allí existentes de la voracidad de las ganaderías mesteñas, en un lugar cruzado por la cañada real Menga-Pico y el cordel Chia-Pico, sus pastos se hacían muy apetecibles.

Del adehesamiento de “La Mora” se utilizaba también la pez de los pinares y el carbón, Para su obtención se hacía necesario desbrozar, talar y descepar amplios sectores de monte, a los que se denominaba “zepedas”. Probablemente en una de estas zepedas se constituiría posteriormente la aldea.

El asentamiento debió acaecer en la década de 1.450 a 1.460 o en fechas muy próximas a ella, pues si bien con anterioridad (1.414) sólo tenemos constancia de la existencia de una casa tejada. Llegado el año 1.464 ya aparece documentada la existencia de Cepeda de la Mora como entidad poblacional.

Llegado el siglo XVI y en las ordenanzas renovadas de la Villa y Tierra de Villatoro, a Cepeda, como uno de sus concejos integrantes, le corresponde conjuntamente con Menga-Muñoz un cuarto de la representación en la administración territorial.

La villa cabecera de Villatoro tenía competencias jurídico-administrativas en toda la villa y tierra, en ella residían los patrones de pesas y medidas, era el punto de celebración de ferias y mercados, el lugar de recogida de impuestos, etc. Llegado el año 1752, Cepeda pagaba a Villatoro, lugar en el que el señor de la villa tenía su fortaleza, 5.312 reales de vellón para la Corona, y en concepto de arbitrios sin facultad 6.472 reales.

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Señorío Villatoro. (pinchar para ver más grande)

A mediados del siglo XVIII, el señorío aparece en manos de la Marquesa de Velada. La vida de sus habitantes en ese periodo se desenvolvía en una aldea con 60 vecinos, que vivían en casas con tejado de paja, y disponían casi todas ellas de pajares anejos para el ganado. 25 de sus vecinos tenían como principal actividad la agricultura, compatibilizándola con la ganadería, treinta eran jornaleros y solamente se dedicaban al sector industrial: tejedores de paños, molineros y sastres. También funcionaba una fragua y una taberna.

Las propiedades de la iglesia en la aldea eran escasas, tanto en ganados como en terrenos. En cuanto a instituciones sociales, Cepeda contaba con cuatro cofradías (Vera Cruz, Ánimas, Santísimo Sacramento y del Rosario) y una Obra pía. La alhóndiga y el hospital se hallaban en Villatoro. Las normas sobre fiestas, bodas, juegos y otras actividades sociales se regulaban por medio de las ordenanzas, siendo algunas sumamente curiosas.

En el aspecto religioso, es digno de reseñar que los cepedanos, al igual que el resto de habitantes del Estado de Villatoro, eran muy devotos de la Virgen de las Angustias, haciendo frecuentes peregrinaciones al convento de los padres Agustinos del Risco, donde esta imagen era venerada.

Los Agustinos tuvieron bastante relación con Cepeda, no sólo porque era el paso obligado de éstos hacia Mombeltrán, donde tenían casa, hacienda y un oratorio, sino porque los frailes consiguieron hacerse con una importante cabaña ganadera de 4.000 cabezas, que también pastó en tierras cepedanas.

Durante todo el siglo XVIII la institución señorial se fue debilitando paulatinamente, disminuyendo a favor de la autoridad Real, oportunidad que aprovechaban algunas aldeas para pasar a realengo y librarse de los poderes señoriales.

En el año 1795, en que Cepeda pasó a ser villa de realengo, tenía 87 familias. En aquellos tiempos las familias no eran muy grandes pues, aunque nacían muchos niños la mortalidad infantil era enorme; aproximadamente del 50%; es decir, que sólo llegaban al año de vida la mitad de los nacidos.

Su economía se basaba en el autoconsumo, con algunas pequeñas aportaciones externas. Su régimen alimenticio era probablemente el de pan de centeno, con algunas patatas, carne de carnero de vez en cuando, y productos derivados de la leche, sobre todo queso y leche fresca. Gran parte de la ropa la hacían las mujeres del pueblo, a partir de la abundante lana de las ovejas, y del lino cultivado en el pueblo; y el calzado también lo hacían a mano los lugareños con la piel de las vacas. El resto sería proporcionado por los buhoneros que, de tarde en tarde, llegaban al pueblo cargados con todo tipo de mercancías. Los cepedanos se veían obligados a producir un poco de todo lo más imprescindible y sólo comercializaban la lana de sus ovejas y algunos corderos y terneros.

A partir de la información proporcionada por el Catastro de Ensenada sabemos que a mediados del siglo XVIII en Cepeda se labraban 302 Ha. El terreno era casi todo de calidad muy mediocre y en él se cultivaba centeno. Sólo había 8 Ha. de calidad aceptable, y allí se sembraba cebada; finalmente, había 3,1 Ha. sembradas de patatas y otras tantas de lino. A pastos se dedicaban 345 Ha., donde pastaban 1.273 ovejas, 277 vacas, 137 cabras y 61 cerdos.

En 1803 los cepedanos sólo eran dueños del 6,5% de las tierras que cultivaban, el resto pertenecía al señor de Villatoro.

Extracción de textos de las investigaciones de D. Serafín Tapia y D. Dámaso Barranco.

 


Monumentos[volver arriba]

Iglesia Parroquial de Nuestra Sra. de la Asunción [+info may2008]


Fotografía de Rafael García Blázquez

Fue construida en el siglo XVI y ha sufrido distintas restauraciones. Consta de una nave con pórtico y once vanos adintelados. La puerta de entrada es un arco semicircular de piedra con dovelas y alfir decorado con casquetes esféricos. La cabecera remata en un testero recto. Al pie del templo se levanta una torre campanario de sillería con la planta cuadrada estando vaciada por un vano en arco de medio punto en cada paño.

En el interior hay una única nave, en la que contrasta el suelo de lanchas de granito con el artesanado de madera del techo.


Dos arcos de medio punto enmarcan el altar, por encima se alza una cúpula, al fondo retablo de reciente fábrica sirve de custodia a la sagrada forma, los retablos antiguos se vendieron para sufragar una de las reformas en los años 60 y se desconoce su paradero actual. El situado en el altar databa de 1800 y había sido dorado por los maestros Manuel Alonso y Cayetano Ortiz, había costado en su día 5000 reales.

Preside el templo una tribuna de madera en la que figura la fecha de 1653, y que reposa sobre una columna de piedra de granito con un capitel de orden jónico en el centro y pilastras de madera con ménsulas en los extremos.

Debajo de la tribuna, una capilla acoge una enorme pila bautismal de piedra de granito.
Destaca la sobriedad de la decoración, con un cuadro de la Santa y escasas imágenes, de entre las que se pueden destacar una talla de cristo crucificado del S. XVII y una talla policromada de bulto de la Asunción de la Virgen S. XVIII.


Fotografía de Ángel Jiménez Rodríguez

En el portal de granito se puede observar una piedra arenisca con un relieve en el que aparece una hoja de acanto, donado por Mª Carmen Jiménez en el año 1992 y labrado por ella misma en la Escuela de Arte de Ávila.


Fotografía de José Mª Moreno Perucha / Última remodelación de la Iglesia

Si quieres saber más sobre las costumbres de esta parroquia pincha aquí.

 

Rollo [modif. may2008]

En la plaza del pueblo, apoyado sobre un podio, se levanta el Rollo, que es el símbolo del poder de administrar la justicia propia. Por su originalidad y buen estado de conservación se encuentra actualmente catalogado como bien de interés cultural del patrimonio de la provincia de Ávila.

Tradicionalmente se ha venido identificando el rollo con la picota. Eminentes juristas apoyan la identificación de funciones, aunque tampoco faltan las opiniones opuestas de historiadores que aseguran la independencia de su aparición y de su finalidad: el rollo sería, según esta última teoría, un monumento jurídico, símbolo de señorío y jurisdicción, y la picota un instrumento de exhibición del delincuente y de ejecución de penas corporales menores.

La construcción del Rollo jurisdiccional es de piedra de granito sobre un fuste cilíndrico compuesto por diez radas de piedra granítica bien labrada en la cual puede leerse "de 1796", se construyó al año siguiente del otorgamiento del título de Villa, para cumplir el mandato a que obligaba la citada Cédula:

“Y que así mismo puedan poner y pongan horca, picota, cuchillo, cárcel, prisiones y las demás insignias de Jurisdicción que sean necesarias”.

En Cepeda no hay constancia de que haya sido usado nunca para hacer justicia, siempre lo hemos conocido como monumento, presidiendo nuestras fiestas patronales, en torno a él, se bailaban los pasodobles y jotas, y las mozas del pueblo sentadas en sus escaleras esperaban que las sacaran a bailar en el siglo pasado. Actualmente, además, tenemos el honor de utilizarlo como símbolo de nuestra Asociación.

 

Las Escuelas


Fotografía de Lucas Ocaña

Se inauguraron aproximadamente en el año 1928. Anteriormente las clases se impartían en el edificio del Ayuntamiento antiguo.

Su construcción en piedra de granito se debió al buen hacer de un constructor portugués que se afincó en el pueblo, y del que se conservan actualmente varias fachadas de excelente sillería.
La estructura inicial no era la que se puede observar en la actualidad, en la zona del patio existían unos soportales y una rampa de acceso en el lugar que ocupan las escaleras. También había 2 pozos con dos motores independientes que surtían de agua a los lavabos. Igualmente, cada aula tenía su propia chimenea; y los padres, por turno, la surtían de leña en el otoño. Brasero escolar.
Desde un principio había un aula en cada ala y los niños/as, en vez de por edad, se encontraban divididos por sexo. Estaba escolarizada prácticamente la totalidad de la población infantil hasta los 14 años, y en ella se aprendían las reglas básicas de la Gramática y la Aritmética.




Fotografías del Fotógrafo Antonio Mayoral, año 1928.

En la actualidad es un edificio municipal polivalente, que entre otras funciones, utilizamos como sede de la Asociación y para el desarrollo de alguna de nuestras actividades.

Si quieres rememorar los días de escuela pincha aquí.

Con la colaboración de Tere Montero y Julita Jiménez.


Fonda de Sta. Teresa

Se encuentra al este, a 2 kilómetros del pueblo, en la Carretera que une Ávila y Arenas de S. Pedro, medio oculta por los árboles, justo en el desvío de Cepeda.

Cuenta la leyenda que en ese cruce de caminos se juntaron Santa Teresa de Ávila y S. Pedro de Alcántara, en torno al año 1560, su amistad espiritual fue fundamental en la reforma del Carmelo. S. Pedro intercedió por ella ante el obispo en el Tiemblo, D. Álvaro de Mendoza, para que recibiese y amparase a Teresa de Jesús en sus fundaciones. San Pedro de Alcántara, después de charlar con la Carmelita, declaró que el espíritu de Dios guiaba a Teresa.

Santa Teresa en su autobiografía cuenta así uno de estos encuentros:
"Me dijo que en los últimos años no había dormido sino unas poquísimas horas cada noche. Que al principio su mayor mortificación consistía en vencer el sueño, por lo cual tenía que pasar la noche de rodillas o de pie. Que en estos 40 años jamás se cubrió la cabeza en los viajes aunque el sol o la lluvia fueran muy fuertes. Siempre iba descalzo y su único vestido era un túnica de tela muy ordinaria. Me dijo que cuando el frío era muy intenso, entonces se quitaba el manto y abría la puerta y la ventana de su habitación, para que luego al cerrarlas y ponerse otra vez el manto lograra sentir un poquito más de calor. Estaba acostumbrado a comer sólo cada tres días y se extrañó de que yo me maravillase por eso, pues decía, que eso era cuestión de acostumbrarse uno a no comer. Un compañero suyo me contó que a veces pasaba una semana sin comer, y esto sucedía cuando le llegaba los éxtasis y los días de oración más profunda pues entonces sus sentidos no se daban cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Cuando yo lo conocí ya era muy viejo y su cuerpo estaba tan flaco que parecía más bien hecho de raíces y de cortezas de árbol, que de carne. Era un hombre muy amable, pero sólo hablaba cuando le preguntaban algo. Respondía con pocas palabras, pero valía la pena oírlo, porque lo que decía hacía mucho bien"...

La existencia de la Fonda es de tiempo inmemorial. Su nombre antiguo era Preventorio infantil Gredos La Serrota, por lo que se deduce que, en sus inicios, acudían a hospedarse, como medicina preventiva, niños delicados de salud, a los que beneficiaba el contacto con los aires de la sierra.

Los años de la guerra, por la inseguridad, sus propietarios la mantuvieron cerrada, aunque se continuaba oficiando misa en su capilla, habiendo constancia de un bautizo, al menos, en la misma. Entre los años 40 y mediados de los 60 servía de hospedaje a Colonias infantiles, e incluso a final de los 70 han venido a acampar ya en peores condiciones, esporádicamente.


Alfeizar en una de las ventanas de la Fonda

Actualmente la antigua fonda se encuentra en ruinas. Respirándose en la misma un remanso de paz, con el rumor del río de la Mora que la atraviesa de fondo, que no recuerda en nada al bullicio que debió soportar en épocas pasadas.

Potro de herrar


Acuarela de Jesús García Hernández

Construcción tradicional utilizada en otro tiempo para herrar las vacas, en la actualidad símbolo que representa la actividad principal de esta zona: La ganadería, especialmente la vacuna. Está formado por cuatro sillares de piedra de granito unidos por vigas de madera en los laterales y por un yugo en el frontal. Del suelo salen los tres apoyos para herrar.

Originariamente se encontraba, por comodidad junto a la fragua, que era un edificio para el uso de los vecinos, con una chimenea en el centro y un fuelle que se usaba tirando de una cadena, actualmente esta construcción no existe, desapareció en la ampliación del frontón.

El oficio de herrador (no herrero, como se suele confundir con frecuencia) era muy demandado, muy pocas personas herraban sus propios animales, había que hacerlo con destreza para no dejar cojo e inservible al animal, casi todos los habitantes eran labradores, tenían yuntas, y las utilizaban a diario para las tareas del campo como engancharlas al carro para acarrear leña, heno, paja, estiércol, …; trillar la parva; arar los campos; cañizar; etc.; por ello, necesitaban ser calzadas varias veces al año. Sobre todo durante el verano la tarea del herrador duraba todo el día, se aprovechaba la fresca de la mañana para herrar las vacas y el atardecer para burros y caballos para que no se espantaran los animales con la mosca. El resto del día era aprovechado por el herrador para proveerse del material, montado a caballo transportaba en sus alforjas de cuero los callos y los clavos comprados en Piedrahita, o posteriormente cuando hubo ferretería en Muñana y otras veces, aprovechaba el viaje a la capital y se proveía en Ávila. También se encargaba de hacer los agujeros a los callos que venían señalados de la fábrica, pero sin terminar de horadar, los compraba por números, como los zapatos de las personas, y los adaptaba al animal, trabajándolos en la fragua con un martillo sobre la vigornia.

Los burros y caballos se herraban en el corral del herrador y las vacas, una vez situadas debajo del potro, se elevaban con una soga, haciendo girar las vigas de madera con un tronco introducido en los agujeros preparados para tal fin, hasta quedar inmovilizadas por completo, les quitaba los cascos viejos ayudado del alicate, lijaba la pezuña con un pujavante, ajustaba los callos y, por último los sujetaba con los clavos de punta cuadrada, cortando con el alicate la punta sobrante.

También debía desplazarse el herrador de Cepeda a los pueblos vecinos de Navadijos y Garganta a ejercer el oficio.

 

Las Fuentes

El agua es una de las riquezas más importantes de Cepeda. En el entorno urbano el pueblo está adornado por 4 fuentes con pilón, de piedra de granito, con un agua de manantial purísima, en el que todavía puede verse como bebe el ganado. El caudal mana constantemente en invierno y verano, tiene que ser el estío muy seco para que se agote alguna de ellas:

- La Fuente Redonda, es la más antigua de todas ellas, según reza esculpido, data de 1887, está en el centro del pueblo, entre la Plaza y la Iglesia. El nacimiento del agua viene de un Prado del Vijuelo.


Fotografía de Antonio Pérez Alonso

- La Fuente Nueva es la más grande, se encuentra situada junto a la carretera, a la salida del pueblo dirección Garganta, se construyó en el año 1950 y tiene forma alargada. El manantial procede del Huerto de la Poza que está por encima. El nombre de este huerto tiene su origen en que antiguamente se aprovechaba el nacimiento del agua para regar los huertos en forma de poza, a la que se denominaba “Poza Burrera”.


Fotografía de Esther Lorenzo Montero

- La Fuentecilla es la más pequeña de todas ellas, su origen es aproximadamente del año 1910, y se localiza junto a la antigua carretera de acceso al pueblo desde Ávila, el manantial del que proviene nace en el Cerro que hay por encima,
No he localizado ninguna foto.

- Otra Fuente, menos vistosa, pero no por ello menos útil, se construyó más recientemente, aproximadamente en 1983, está situada debajo de la Iglesia y tiene dos caños con agua de distinta procedencia, uno de ellos recoge un manantial que nace en el Huerto de la Iglesia, y el otro recoge el agua de un pozo que antiguamente tenía esa localización.

El calor del verano se ve también apaciguado con dos regaderas que bajan intermitentemente, desde la sierra, atravesando las calles del pueblo, para el riego de los huertos y el regocijo de los más pequeños incapaces de no refrescarse los pies en las mismas, antiguamente se usaban también para fregar los cacharros, cuando no había agua en las casas.

En el entorno rústico del pueblo también podemos encontrar numerosos manantiales, algunos de ellos habilitados como fuentes con pilón para saciar la sed de las vacas y otros convertidos desde tiempo inmemorial en pozas de riego.


Fuente Majalta. Fotografía de Pedro López Amezcua.

 

La cueva del Maragato [volver arriba]

Al sur-este del municipio de Cepeda de la Mora, visible desde la carretera, se encuentra el enclave denominado Cueva del Maragato, o Peñón, según cuenta la tradición sirvió de refugio, mientras huía, durante una temporada, al bandolero Pedro Piñero, conocido popularmente como “Maragato”. Este lugar, por su privilegiada situación, desde donde dominaba el transitado camino de Arenas de S. Pedro a Ávila, le permitía asaltar a viajeros y comerciantes, o vigilar a las autoridades que le perseguían.

Este bandido, nació en Andiñuela (León), en la Comarca de la Maragatería, el 18 de diciembre de 1766, hijo de Juan Piñero y Maria de la Rodera, sus andanzas fueron por las provincias de Ávila, Toledo y alrededores. La cueva tiene muy mal acceso y no está acondicionada para visitas, su mayor interés es el paisajístico.

Goya dedicó una serie de seis pequeñas tablas a la historia de la captura de este bandido, muy popular en su época. Había cometido numerosos crímenes por los que fue condenado a muerte. La pena capital le fue conmutada por trabajos forzados en el arsenal de Cartagena, de donde se escapó el 28 de abril de 1806. Se dirigió a Oropesa (Toledo) asaltando a varias personas en el camino. En julio de 1806 se publica en Madrid un folleto dando noticia de la detención algo novelada y fantaseada. Debido al éxito del asunto, Goya realizó una serie como si de un cómic se tratase, relatando visualmente esos acontecimientos, que actualmente se conservan en The Art Institute of Chicago.

En 1999 también se estrenó una película histórica, “El Bandido Maragato”, dirigida por Luis Alonso, inspirada en la vida de Pedro Piñero.


El “Maragato” amenaza a Fray Pedro. El "Maragato” ha encerrado a los habitantes de una casa de la Dehesa del Verdugal en una habitación y ha solicitado un caballo. Al oír llegar al fraile que iba por esos lugares pidiendo limosna se dispuso a encerrarlo junto a los demás. El bandido amenaza al fraile con su escopeta y le obliga a introducirse en la habitación del fondo.


Fray Pedro desvía el fusil del “Maragato”.
Cuando el "Maragato” tenía a todos sus rehenes encerrados en una habitación decidió cambiarse los zapatos, obligando al guarda a que le entregara los suyos. Fray Pedro observó que era el momento de actuar y, encomendándose a Dios, a María y a San Pedro de Alcántara, le entrego sus zapatos saliéndose del cuarto donde estaba encerrado. El bandido encañonó al fraile y éste le entregó los zapatos. Así observamos a Fray Pedro con un par de zapatos en su mano izquierda y el "Maragato” apuntándole con su escopeta.


Fray Pedro lucha con el “Maragato” para desarmarlo. 
Cuando fray Pedro estaba fuera de la habitación donde el "Maragato” había encerrado a sus rehenes, agarró con su mano derecha el cañón de la escopeta que tenía el bandido, empezando un forcejeo del que salió favorecido el fraile gracias a su corpulencia.


Fray Pedro golpea al “Maragato” con el fusil. 
La mayor fuerza y corpulencia de fray Pedro provocó que el "Maragato” pudiera ser desarmado. El bandido reaccionó escapando hacia su caballo donde tenía dos escopetas más, pero fray Pedro giró el arma para golpear al bandido. El "Maragato” está en el suelo y el fraile agarra con fuerza la escopeta para asestar el golpe definitivo al malhechor. El ambiente rural ha sido perfectamente captado por Goya, exhibiendo un corral con la ropa tendida y el gran arco de la puerta de los carruajes.


Fray Pedro dispara contra el “Maragato”.
Ya fuera de la venta, el "Maragato” se dispuso a coger las dos escopetas que tenía en su caballo pero fray Pedro asestó un fuerte golpe al animal que provocó su huida. Desarmado definitivamente el bandido, el fraile disparó a las piernas para no matarle.     


Fray Pedro ata al “Maragato”.
Los disparos de fray Pedro provocaron la caída y la detención del "Maragato” procediendo después a atarle y a calmar los ánimos de los hombres que había encerrado el malhechor a su llegada a la venta. Según cuenta la historia publicada en Madrid al poco de producirse estos hechos el bandido dijo al fraile: "¡ah Padre! ¿quién diría que cuando yo le amenacé con la escopeta para que entrase en la casa, y vd. entró con la cabeza y los ojos baxos, que me había de jugar esta traición? El Padre le respondió: ¡ay amigo! aunque en lo exterior mostraba humildad, en lo interior tenía toda la ira de Dios”. El "Maragato” fue trasladado a Madrid donde fue condenado a ser ahorcado y descuartizado el 18 de agosto de 1806. La cabeza y los cuartos de Pedro Piñero fueron expuestos en los caminos donde cometió sus delitos y cinco meses después sus restos recibieron cristiana sepultura.           

 

Más información sobre la vida, la muerte del Maragato, así como de las pinturas de Goya en los siguientes artículos:
El Bandido Maragato

Sociedades y Asociaciones [volver arriba]

En la Edad Media en España subsistían agrupaciones de ayuda mutua en una doble vertiente: la profesional (gremios) y la religiosa (cofradías). En la Edad Moderna los gremios derivaron en las Hermandades.

Existe documentación en el Archivo Municipal de Ávila del año 1490 relativa al "repartimiento por vía de la Hermandad" a fin de cubrir los gastos generados en las guerras de las cruzadas y que era satisfecho, entre otros, por el conçejo de Villatoro.

A lo largo de la historia de Cepeda la gente ha necesitado de la comunidad para satisfacer sus necesidades sociales, lúdicas, profesionales, etc.

En este apartado irán apareciendo proyectos asociativos muy diversos a través del tiempo, de distinta importancia, pero que forman parte de nuestra no tan pequeña historia y de nuestro modo de vivir la vida.

Cofradía de la Veracruz

A mediados del siglo XVIII Cepeda contaba con cuatro cofradías (Vera Cruz, Ánimas, Santísimo Sacramento y del Rosario) y una Obra pía.

La Cofradia de la Veracruz es una de las instituciones que funcionan en el pueblo desde tiempo inmemorial, ya había constancia de ella a mediados del siglo XVIII con el mismo nombre. Consiste en la gestión del Cementerio Municipal por parte de los vecinos cofrades.

Es muy posible que se constituyera cuando los enterramientos todavía se hacían en el Corralón de la Iglesia. Luego comenzó a usarse el actual camposanto, que tiene también una zona habilitada para no bautizados.

Actualmente la gestión es mixta con el Ayuntamiento, que se encarga de vender las sepulturas, y con las Empresas funerarias, que realizan parte del trabajo, los cofrades cada vez son menos y van quedando como una reminiscencia del pasado. La cuota que se paga es simbólica de 1 € al año.

La cofradía a cambio, se encarga, cuando fallece el socio, de hacer el barranco, tocar las campanas y llevar al difunto, uno de ellos portaba también el crucifijo que abría el cortejo fúnebre. Cuando fallecía uno de los miembros era obligatorio asistir a la misa y al entierro por parte del resto, se pasaba lista, y a aquellos que no iban se les cobraba una multa por importe de la cuota anual. También se encargaban, una vez al año, de pagar la misa de Cabildo, el domingo de Lázaro (que es el domingo antes del de Ramos), ese mismo día, cambiaba el Presidente, que era el encargado del cementerio por un año, custodiando la llave y organizando el listado con las tareas, entre las que todavía se encuentra la de limpiar y adecentar las sepulturas una vez al año, antes de “Los Santos”, día 1 de noviembre.

En la actualidad continúa funcionando, en parte, para los vecinos que siguen apuntados, pero son muchos también aquellos que un día se fueron de su pueblo para tener un futuro mejor y quieren, cuando fallecen, que trasladen sus restos junto al resto de familiares difuntos, para permanecer cerca de sus raíces, funcionando estos enterramientos al margen de esta otra tradición.

A mediados del siglo XX todavía se hacían las cajas de difuntos en el pueblo y se forraba con una tela negra el interior. Ante esta labor artesanal, las personas de mayor edad tenían por costumbre encargar la caja y guardarla en los doblaos de las casas para cuando llegará la ocasión de usarlas, junto con sus mejores galas. Una anécdota del pueblo cuenta que un paisano tomó mal las medidas, se descubrió una vez difunto que no cabía de largo y tuvieron que rehacerla sobre la marcha.

La Cámara Agraria [+info may2008]

Nombre con el que se conocía en Cepeda a la Cámara Agraria Local, sucesora de la antigua Hermandad Sindical del Campo, que era un sindicato vertical, de empresarios y trabajadores de la agricultura, con paridad de miembros en la directiva y un Presidente. Esta organización se encargaba de ordenar y coordinar todo lo relacionado con la labranza. Entre otras, tenían como misión la regulación del riego y hacer las regaderas.

Esta institución era posesora de propiedades inmuebles, como la Dehesa Nueva; y muebles, como una báscula y una máquina de escribir, que con su disolución pasaron a ser propiedad del Ayuntamiento.
En el año 1972 promovieron que el agua corriente llegara a las casas, cobraban en aquella época 10.000 ptas. por acometida, y con esta cantidad se encargaban de pagar los jornales.

Los turnos de riego que tenían establecidos comenzaban a aplicarse a partir del 25 de julio, día de Santiago, hasta esa fecha el riego era libre y normalmente se tenía que ir a regar por parejas, mientras uno regaba, el otro cuidaba el agua para que no se la quitase nadie. A partir de esa fecha, el agua bajaba por la regadera y se iba regando por orden, según la situación de los huertos, según iban terminando avisaban al del huerto vecino, para que se preparara para continuar, así durante todo el día, desde la salida del sol hasta su puesta, a partir de ese momento volvía a ser el riego libre.

Como era muy importante el cultivo para el mantenimiento de la familia, aprovechaban incluso la noche, siempre había alguien que intentaba acostarse el último, o levantarse el primero, y cuando terminaban dejaban el agua echada a sus prados.

De regadío, ha sido muy importante en el pueblo la siembra de patatas, que quitaron mucha hambre en la época de la guerra; y además, el exceso se vendía, o se intercambiaba por otros productos o servicios (algunas señoras ayudaban a jalbegar a cambio de un cestillo de patatas). También es una tierra que da una buena producción de fréjoles (judías verdes), y cuando había guarros para la matanza, se cultivaba también la remolacha para alimentarlos, una vez cocida en los calderos. Entre los surcos, se sembraban manzanos, del tipo reineta o verde doncella, que al florecer más tardíos evitaban las heladas.

De secano, la mayor producción era la de centeno, que se trillaba posteriormente en la era, y de la que se sacaba el grano, que tal cual, o convertido en harina, servía de alimento a los animales.

Se araba con la yunta de vacas, haciendo tres pasadas: el alza, la bina y la tercia; y después se procedía a la siembra. El centeno se sembraba por derrama. Actualmente los huertos prácticamente no se siembran, y el agua de riego se destina más a los prados, porque la actividad económica fundamental se orienta hacia la ganadería.

La Cámara Agraria también era la encargada, para S. Isidro, patrón de los labradores y fiesta de guardar en Cepeda, en el que se sacaba al santo de procesión, de pagar el convite que se celebraba.


Cartel

Las Cámaras de Comercio, Agrícolas y Asociación General de Ganaderos y sus filiales respondían al interés del Estado de tener un brazo más en las provincias y asignarles un cometido de servicio y auxilio de la Administración, la más antigua es la Asociación General de Ganaderos del Reino creada por RD de 31 de enero de 1836.

En 1916 se creó la Asociación Regional de Ganaderos del Partido de Piedrahita que contó con socios de Cepeda de la Mora. En su sello rezaba Asociación de Ganaderos y Sindicato de Mejora del Ganado Vacuno.

 

Las Urnas de las Vírgenes

Cepeda ha tenido desde siempre mucha tradición religiosa, antiguamente a los niños que nacían en el pueblo solía ponérseles el santo del día, con más o menos acierto.
Desde el año 1922 se sigue una costumbre, que inicialmente partió de 60 socios, -la mayoría mujeres del pueblo- que compraron 3 figuras metidas en sus correspondientes urnas. Desde entonces, trasladan las imágenes de casa en casa como parte del culto.

Como el pueblo se encuentra dividido desde antiguo en 2 barrios, el de arriba y el de abajo, separados por la regadera que baja junto a la iglesia, se compraron dos Milagrosas, una para cada barrio, y una Sagrada Familia, que circula por todo el pueblo, independientemente del barrio.


Urna Milagrosa del Barrio de Arriba / Urna sagrada famila

Al principio, las urnas con las imágenes sólo permanecían una noche en cada casa y, según la lista que llevaban adosada, cada una, se la iban pasando al siguiente. Se les colocaba en las casas un pequeño altar, con flores y una lamparilla encendida y a diario se les rezaba el rosario, siempre se les ha tenido mucha devoción.

Actualmente estas urnas siguen visitando las casas, que continúan abiertas, de sus antiguas propietarias, ya fallecidas todas, o de alguno de sus descendientes con residencia en el pueblo, pero como ya son menos de la mitad las casas, la imagen pasa una temporada en cada una de ellas.

La urna es de madera, en forma de tríptico, con un cristal para ver la imagen y lleva una hucha incorporada, en la que los socios van depositando sus donativos. Este dinero se ha destinado desde siempre a labores benéficas, normalmente fuera del pueblo, cuando ha habido catástrofes o para ayuda de arreglos en la iglesia. Decidiendo el destino las socias actuales, por mayoría.

 

Las Dehesas [nuevo may2008]

Desde la creación del mayorazgo de Villatoro el término que lo conformaba se constituyó en comunidad de villa y tierra con la finalidad de que todos los vecinos que en ella morasen participasen del aprovechamiento de pastos y el repartimiento de las cargas de forma comunal.

Los comunes eran los terrenos comunitarios próximos a la aldea que servían como recogida de ganados y como lugar para poner la era; la dehesa boyal en la que pastaban las yuntas de labor, los animales usados para la trilla y el ganado; montes y mohedas (lugares llenos de maleza), utilizados para madera y pasto.

Las Ordenanzas Generales de Ávila (doc. 8, ley 17, pag. 85) definen el concepto de vecino como aquél que viva continuamente y tenga casa poblada la mayor parte del año pagando la contribución.

La Ley de las Cañadas de 1933 (pag. 21) marcaba caminos o rutas ganaderas en La Serrota para proteger los bienes intercomunales, tanto para los ganados trasterminantes “que iban de la solana a la sierra” como para los trashumantes “de la sierra a los extremos”.

En Cepeda de la Mora existen 3 dehesas: La Dehesa Nueva, La Dehesa Vieja, y Las Cañadas. La primera de ellas es comunal y las otras dos privadas, en las que los socios según las participaciones que tengan pueden meter su ganado.

En la actualidad, a 2008, según las ordenanzas vigentes, en Cepeda de la Mora a la Dehesa Nueva pueden llevar 14 vacas los empadronados en el municipio siempre que se encuentren al corriente en la cotización cualquiera de los regimenes de la Seguridad Social (pago del cupón).

Siguiendo costumbres ancestrales el día 2 de mayo, al alba, se llevan las vacas a las tres dehesas y se recogen el 14 de octubre de las privadas, en la comunal se pueden dejar hasta febrero, a partir del 15 de agosto que “se suelta la rastrojera” (fecha en la que se ha terminado la siega, aunque actualmente en la Dehesa Nueva no se hace) pueden entrar a pastar las ovejas.

Antes había vaqueros y guardas forestales al cuidado de las dehesas, el trabajo comenzaba temprano en turnos de 2 vaqueros y ½ día por vaca en la dehesa, la lista llevaba siempre la misma rotación y se iban avisando, los vaqueros estaban de continuo, lloviera o nevara, a las 11 de la mañana se cerraban “a rodeo” entonces descansaba el vaquero, evitando las horas más calurosas y a las 5 de la tarde se volvían a sacar.

Desde hace unos 10 años que están alambradas se ha favorecido su trabajo. La dehesa comunal continúa con los mismos turnos, pero al vaquero que le toca únicamente se pasa con su vehiculo y comprueba que todo esté en orden y cada 8 días se preocupa de cruzarlas la carretera que divide la dehesa, del “Cubillo” a “Las Tiesas” por la portera de “Las Arrieras”. El 1 de junio se suben a los Cerros hasta el 20 de junio.

Con la colaboración de José Miguel Jiménez Jiménez

 

Cotos de caza

En Cepeda, antiguamente, en cada casa había una escopeta, y los vecinos del pueblo complementaban su alimentación con alguna liebre o conejo, ya que las piezas eran muy numerosas. Sobre todo, después de una buena nevada, difícil era ver a un cazador que saliera con su perro y no volviera con la cena.

Desde 1990 el Coto de Caza agrupa a los socios del pueblo, muy excepcionalmente a alguien ajeno, interesados por esa actividad. Con anterioridad, la gestión de la caza estaba encomendada por el Estado a ICONA.
En la actualidad no llegan a 20 socios, que pagan una cuota anual de 210€ destinada a remunerar al Ayuntamiento, a las fincas particulares, gastos de licencias y repoblación, ya que en la actualidad la reserva cinegética se encuentra muy disminuida, por influencia de distintos factores, como la sequía y una población de zorros que aumenta desproporcionadamente, por ello se procede a la suelta de conejos vacunados de otras zonas en las que hay demasía.

Un día de caza cualquiera quedan (cada uno con su grupo de 2, 3, 4 ó hasta 5 cazadores) en “Las Escuelas”, suelen cazar hasta las 10 de la mañana, hora en la que hacen un descanso para almorzar los bocadillos preparados la noche anterior, y luego continúan como máximo hasta las 3 de la tarde, hora que tienen impuesta como tope, para no esquilmar demasiado la caza. Los permisos del coto son de caza mayor, con rifles y escopetas de balas y caza menor, con cartuchos de perdigones.

Las especies que se cazan en el término son: la codorniz, que se puede empezar a cazar del 15 de agosto (cuando se abre la “media veda”) al 15 de septiembre, como muy tarde, ya que queda poca; la liebre, el conejo y la perdiz, para los que se abre la veda en octubre; y el jabalí, para el que se abre la veda alrededor del 20 de octubre, hasta febrero, y para el que se puede otorgar un permiso especial de la JC y L, para organizar alguna montería o gancho.

Desde hace más de 30 años Cepeda también tiene unos visitantes asiduos de S. Sebastián (Donosti) y alrededores, que vienen a cazar al margen del Coto, a la Dehesa Vieja, que es una finca particular que tienen arrendada a partir del 12 de octubre, hasta mediados de noviembre, son aficionados a la “Contrapasa” que consiste en la caza de la paloma y el zorzal, aves migratorias, que se desplazan en esa época atravesando el Puerto de Menga del norte de Europa a tierras más cálidas de Extremadura y Andalucía.

Desde el año 2004 también funciona en el municipio el “Club Deportivo de Cazadores de Cepeda de la Mora”, del que forman parte todos los socios del Coto y que ha asumido como misión el cuidado de la reserva cinegética, ayudar a la repoblación de piezas de caza, la siembra de cereal y el acondicionamiento de los bebederos.

Actualmente la caza ya no se utiliza como economía de subsistencia, sino como afición o deporte, pero buscando el equilibrio sostenido, como objetivo primordial.
Actualmente pueden verse también en el término, por la zona de la presa tres parejas de corzos.

 

El Teleclub

El edificio fue construido en el Barrio Abajo alrededor de los años 50, sobre un antiguo Corral de Concejo, que se encontraba hundido en el suelo, con una pared muy alta, y al que se entraba por un porterillo.

Este corral se utilizaba para cerrar en él el ganado extraviado, del que no se conocía dueño, hasta que el mismo aparecía, se ocupaba de pagar la manutención del animal y se lo llevaba. Cuando no llegaba a encontrarse, después de anunciado el hallazgo en el boletín, el animal era subastado en el pueblo. En los alrededores los niños solían jugar al escondite.

La construcción fue destinada a Centro Parroquial, como delata el aspecto exterior, similar al de una ermita, con un lugar habilitado para una campana, que hace muchísimos años que no se encuentra en su sitio. La construcción fue asumida por la propia gente del pueblo.

El motivo de la edificación fue la comodidad, ya que en esa época se decía a diario misa y rosario; y la iglesia en esa época estaba falta de reforma, tenía la torre muy estropeada y la mala climatología de la zona y el desnivel de las gradas (escaleras) de la iglesia la hacían de difícil acceso para la gente mayor. Por ello se construyó en las proximidades de la casa del cura. Allí se escuchaba a los misioneros desde el púlpito y las normas, como lugar sagrado eran muy estrictas, no se permitía entrar en manga corta, ni sin velo o medias.

Desde el año 1964 hasta 1973, aproximadamente, terminada la reforma de la iglesia, esta propiedad de la parroquia fue usada por la gente del pueblo, que entonces contaba con una población aproximada de 500 personas, como teleclub, sala de cine y teatro, había un proyector y se hacían también comedias, en las que participaba la gente del pueblo, todo ello era fomentado por el cura, que por entonces tenía domicilio en el municipio.
A partir de esa fecha, con los nuevos tiempos, a través del cura, se compró un tocadiscos dual-bettor y se hizo una reunión para hacer una junta directiva y formalizar una especie de asociación, pasando a ser lugar de reunión de los jóvenes, de distintas generaciones, hasta hoy en día, con la denominación de “El Centro”.
En su decadencia en los años 80 todavía podía escucharse en su interior a Miguel Ríos “Santa Lucía”, “El Río”, “Vuelvo a Granada”; el single de los Rolling Stones “Angie”; el de Jane Bikin “Je t´aime”.

Por aquella época había una vitrina con una colección de libros a modo de biblioteca, en la que se iban colocando todos los trofeos conseguidos por los equipos de fútbol locales con un encargado de la llave, bancos de iglesia en los que se sentaban los jóvenes y había también una chimenea en la que se ponía lumbre en invierno, en esos momentos la iglesia ya había dejado el local en manos de los jóvenes para que lo administraran y les sirviera de lugar de ocio.

Actualmente cuenta con una mesa de ping pong donde se celebra el disputado y emocionante campeonato anual a lo largo de las fiestas. Con el precio de la inscripción se sufragan todos los gastos del año. El tejado se encuentra en unas condiciones inestables y es necesaria su reconstrucción, a la espera de que el Ayuntamiento conceda el permiso. El mobiliario se renueva según las necesidades, reutilizando los muebles que la gente desecha. La chimenea sigue siendo el centro de atención alrededor de la cual giran las interminables y entrañables conversaciones de los fríos tiempos de otoño e invierno. La música nunca dejará de sonar.

 

Asociación de pensionistas y jubilados el Maragato

Es la asociación más reciente que se ha constituido en el pueblo el 18 de abril de 2008, y pretende ser un centro de reunión de las personas de más edad del municipio, en la que se irán desarrollando una serie de actividades y talleres que permitan la integración de este colectivo en la vida social y cultural.


Peñas[volver arriba]

Actualmente la necesidad de juntarse y relacionarse en un lugar donde poder encontrarse con los de tu generación, ha favorecido la aparición de diversas peñas, aparte de El Centro, que sigue siendo el lugar abierto de continuo todo el año, para compartir principalmente los días de las fiestas. Estos lugares no son otros que garajes o casillas.

Aquí os contamos, por orden cronológico, sus pequeñas y grandes historias:

 

El Chajurdo

Exactamente, abrió la Nochebuena de 1978, momento en el que había mucha juventud, “fruto del baby boom de los 60”, en el pueblo, y coexistían varias pandillas de distintas edades; un grupo de amigos, interesados por la música, se apartaron del resto, recogieron sus discos del Centro y, comprando un tocadiscos de segunda mano, se instalaron en una casa antigua, que estaba vacía, de la familia de uno de ellos.

Pusieron al lugar, de unos 25 metros cuadrados, aproximadamente, el nombre de "Chajurdín" en la puerta. La palabra chajurdo se utilizaba en el pueblo para definir las casas viejas de mal aspecto, derivado de 'chajurzo'. Un término que se pierde en el castellano autóctono, quizás derivado del leonés, 'chagurzo', con ese mismo significado.


La única foto en la que se les ha podido ver con traje y corbata / Con las chicas

La casa estaba compuesta por 4 piezas, la alcoba, la sala, la cocina y el portal y una vez acondicionada terminó convirtiéndose en lugar de reunión durante toda la década de los 80. Se entraba directamente al portal, donde había unas escaleras de subida al doblao, que no se utilizaban, desde ahí se podía acceder a la cocina, con su chimenea o a la sala, acondicionada como pista de baile, el techo estaba cubierto con tela a modo drapeado y tenía en las esquinas luces de color, permanecía habitualmente en penumbra y de ahí se pasaba a la alcoba donde había más claridad, estaba el tocadiscos y la “famosa cama”, que tanto dio que hablar en su época. En este local se concentraba la juventud más liberal, los que no querían que se comentara de ellos seguían en el Centro, pero de vez en cuando hacían una visita, nunca se negó a nadie la entrada y ¡No podían soportar la curiosidad!.

En verano, se solía abrir después de ordeñar las suizas en la casilla colindante y transcurría el tiempo generalmente en la alcoba hasta la madrugada, algunas de las sesiones terminaban bien entrado el amanecer en animada charla y muy buen ambiente, también daba mucho juego el machadero de la entrada, al que salían grupitos a sentarse cuando el ambiente estaba muy cargado y en el que se solía jugar (aunque, también en el centro) al “Tío maragato" o al “dos limones medio limón". Generalmente no se bailaba mucho, se escuchaba música y se jugaba a las cartas. Durante las “Fiestas de S. Roque, alguna vez se hizo limonada, compartiéndose altruistamente, en el machadero, con todos los jóvenes que pasaban a dar una vuelta.

Entre otros, se ponían discos de los “Eagles”, “Dire Street”, “Canovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán”. Se escuchaba “Hotel California”, “La casa del sol naciente”, etc.
Aunque, el santa santorum era “Four ways street" de Crosby, Stils Nash y Neil Young, más conocido por los Crosbys; este, y el de Pink Floyd, “Wish you were here”, sonaban incesantemente.

En época desapacible los asiduos al Chajurdín se concentraban en la cocina, en torno a la lumbre, alguna vez se asaban castañas o se hacía chocolate.
El grupo original fue variando a lo largo de su historia, aumentándose con nuevas generaciones, familiares y amigos de los fundadores, hasta que a principios de los noventa, ya no había juventud suficiente para hacer grupos, y los que quedaban todavía solteros, volvieron a unirse de nuevo con el grupo que en ese momento ocupaba el Centro.

 

Tomatosis:

Peña desaparecida que heredó su nombre de una enfermedad de los conejos. En breve tendremos su historia contada por sus protagonistas

 

 

ACTUALMENTE :

Las fiestas de 2008 han sido amenizadas por tres de ellas. Todas ellas, lejos de formar un círculo cerrado, se interrelacionan entre ellas con visitas mutuas, con muy buen “rollo” y unión, para hacer de la plaza del pueblo, al compás de la música, una de las más animadas de los alrededores.

Peña Rasputín

La peña Rasputín, que es la más antigua, lleva funcionando desde el año 1993, y aglutina al personal treinta-cuarenta añero. Comenzó como una alternativa de los adolescentes de entonces a los bares, y en la que los socios degustan exquisitos platos gastronómicos, organizan disfraces para sorprender en el baile, y otras actividades para el holgorio de propios y allegados.

El mismo año de la creación de la Peña Rasputín, que contaban entonces con personal de 18-20 años, se creó la Peña el Nardo de los de16 años, la cual al año siguiente se fusionó con la Rasputín.

Para leer la emocionante historia de esta peña desde sus comienzos hasta ahora, pincha aquí, contada por uno de sus protagonistas, Miguel (Lucio).

 

Peña Moretosis

Actualmente, la peña más bailarina del pueblo. En breve su historia.

 

Peña El Aitor’S Pub

Es el tercer año que abre sus puertas, cada vez con más organización y cuenta entre sus componentes con 14 o 15 chicos/as de los más jóvenes del pueblo.

 

Heráldica de Cepeda [volver arriba]

En este apartado se trata de mostrar la heráldica de nuestro pueblo, nuestros apellidos y los escudos de armas correspondientes, de modo que podamos conocer un poco más la historia y procedencia de cada uno de ellos. Faltan algunos por incluir, a medida que vayamos teniendo conocimiento los iremos introduciendo, por tanto, si sabéis de apellidos que falten en nuestra heráldica particular, comunicarlo a la Asociación, y en la medida que podamos, averiguaremos al respecto para ampliar esta sección.

Si pinchas aquí, se descargará un power-point comprimido en winrar de 11 Megas

Por Javier García

 

 

 

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